Se define como desinfección aquella acción encaminada a destruir la efectividad potencial microbiana de un material determinado, por tanto no implica necesariamente la eliminación de todos los microorganismos.
Los sistemas de aire acondicionado representan un claro ejemplo de acumulación y crecimiento microbiano, debido a las condiciones de temperatura y humedad por las que circula el aire (muy adecuados para el desarrollo de bacterias).
Será necesario aplicar un tratamiento especifico para no generar lesiones posteriores en el entorno adyacente.
La salud y la higiene son el punto de inicio y el objetivo final.
No se puede aplicar solamente un bactericida cuando existe un problema de hongos o un fungicida cuando se trata de bacterias.
Es necesario conocer el plan de limpieza para no crear antagonismos entre detergentes y desinfectantes y cuando es necesario aconsejamos y aplicamos sistemas continuos de desinfección.
